
En los últimos años, la interconsulta virtual (ICV) ha sido implementada en muchos países como una herramienta para mejorar la cooperación y la coordinación entre Atención Primaria y otras especialidades. Sin embargo, en su uso en Dermatología, se han descrito inequidades relativas a los determinantes socioeconómicos.
Para identificar los factores individuales y geográficos que afectan a la probabilidad de acceder a las ICV en Dermatología, también conocidas como teledermatología, se llevó a cabo un estudio transversal. La población a estudio fueron individuos residentes en Aragón y usuarios del Sistema Aragonés de Salud en 2021. Para explorar las diferencias en las características individuales y del lugar de residencia, entre pacientes con interconsulta a Dermatología virtual y no virtual, se realizaron análisis bivariados, y para analizar el uso de la ICV, se desarrolló una metodología multinivel estratificada por sexo.
Se analizaron un total de 39.174 visitas, de las cuales 16.910 fueron virtuales (43,17%). Las tasas de ICV fueron mayores en las zonas urbanas y más pobladas, las personas mayores, los pacientes crónicos complejos y las personas con mayor nivel socioeconómico. Entre los modelos multinivel testados, combinando variables del área de residencia, con el fin de obtener el modelo con mayor capacidad explicativa, tanto para el total de la población como estratificando por sexo, el mejor fue el que combinaba el índice de privación y el nivel de despoblación de la Zona Básica de Salud.
Si bien uno de los principales objetivos de la teledermatología es mejorar la equidad de acceso a esta especialidad, su uso universal, en áreas con diferencias demográficas y para pacientes con distintas características socioeconómicas, puede promover desigualdades que afecten a la calidad de este recurso sanitario. Para evitarlo, y aumentar la capacidad resolutiva de Atención Primaria, la teledermatología debe adecuarse y adaptarse a las necesidades de la población local de pacientes.
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