
La teoría interseccional permite comprender cómo distintas dimensiones sociales, como el género, el origen geográfico, la edad, el nivel de ingresos o el lugar de residencia, no actúan de forma aislada, sino que se combinan generando experiencias diferenciadas de opresión o privilegio. En Salud Pública, esta perspectiva es especialmente relevante para identificar cómo la coincidencia de varios ejes de desigualdad puede incrementar el riesgo de enfermar en determinados grupos poblacionales.
Aplicada al estudio de los factores de riesgo cardiovascular en población inmigrante, la interseccionalidad permite ir más allá de las comparaciones habituales entre personas inmigrantes y nativas. Así, este enfoque explora cómo las condiciones sociales que se entrecruzan dentro del propio colectivo inmigrante pueden configurar patrones de riesgo diversos, permitiendo detectar estratos poblacionales con una mayor necesidad.
Este análisis en la cohorte CARhES, cohorte de dato vida real del Sistema Aragonés de Salud, ofrece una visión más precisa de la salud cardiovascular en la población inmigrante. Esto facilita el diseño de intervenciones más equitativas, dirigidas a los grupos que concentran una situación de mayor vulnerabilidad. De este modo, la interseccionalidad se convierte en una herramienta clave para avanzar hacia intervenciones sanitarias mejor informadas y más sensibles a la realidad social.
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